Aroon y Melquisedec del Retablo-tabernáculo del Santísimo de la Seu de Manresa

Josep Sunyer i Raurell (c. 1673-1751) fue un escultor nacido en Manresa, hijo de Josep Sunyer, también escultor. Se formó en el taller de su abuelo, Pau Sunyer y en el de los Grau, otra familia de escultores importantes de la ciudad. Durante su juventud, a finales de la década de 1680 e inicios de la de 1690 trabajó en diferentes proyectos al lado de su padre y otros al lado de Francesc Grau. De hecho, su relación con Francesc Grau debía ser muy estrecha, ya que se casó con su sobrina, y, en su testamento, pidió enterrarse en la tumba de Francesc Grau situada en la iglesia de los predicadores de Manresa.

Más allá de sus inicios manresanos, buena parte de su obra de juventud está en la Cataluña Norte, donde instaló su taller. Parece que esta mudanza tiene lugar a partir de la realización del retablo mayor de Puigcerdà que acabó el año 1691 después de responsabilizarse de la obra a la muerte de Francesc Ferriol, con quien tenía vínculos familiares. Este retablo debía hacerle ganar reconocimiento en la región y acabó instalando su taller en Prada de Conflent, desde donde realizó muchos encargos por los contados del Rosselló y la Cerdanya. Algunos ejemplos de su obra en la región son el retablo mayor de Prada de Conflent o el de Cotlliure. Aún y la prosperidad de su taller, alrededor de 1715 volvió a Manresa para trabajar en la empresa de los nuevos encargos de la Seu de Manresa, que había sido quemada el año 1714.

Es en esta segunda etapa en la ciudad de Manresa cuando realizó el retablo-tabernáculo del Santísimo de la Seu de Manresa. La capilla del Santísimo, construida en el siglo XVII estaba presidida por un retablo de Joan Grau del año 1659. Esta fue una de las obras destruidas durante el incendio de 1714, y el año 1715 se encargó su substitución por 90 doblas a Sunyer. El nuevo retablo-tabernáculo tampoco ha llegado a nuestros días, ya que fue destruido el año 1936, durante la Guerra Civil Española. Aún y así, algunos fragmentos se han conservado, como es el caso de las esculturas de Aaron y Melquisedec que actualmente se pueden ver en el Museu del Barroc de Catalunya.

Fotografía del retablo-tabernáculo del Santísimo (Arxiu Comarcal del Bages).

Por suerte, se conservan fotografías que nos ayudan a conocer cómo era todo el conjunto. Se alzaba detrás del altar de una de las capillas laterales, encima de un pedestal, y no tocaba la pared del ábside, por lo cual, parece que podía ser rodeado. La forma era como la de un templete hexagonal y tenía diferentes hornacinas abiertas, una a cada una de las caras delanteras. La hornacina central se encontraba encima del Sagrario y era la más grande. En ella había una imagen de Cristo, hecha de madera y, en los laterales, a lado y lado de Jesús había las esculturas de Aaron y Melquisedec. Los tres personajes estaban separados por un orden de columnas dobles de fuste recto y liso y de orden compuesto, delante de las cuales había cuatro ángeles con los instrumentos de la pasión. Estas cuatro figuras, también de alabastro, se conservan en el Museu de la Seu. Sobre las hornacinas había una cornisa que servía de base a cuatro ángeles, tres de los cuales posiblemente son los que se conservan en la Seu. El conjunto acababa con un pináculo ornamentado y coronado con una escultura de San Tomás de Aquino.

Este mueble tiene una tipología poco frecuente en el Principado. Es un tabernáculo por su función eminentemente eucarística, pero su monumentalidad y su lenguaje arquitectónico y escultórico la acercan al género del retablo. En este caso, pues, la denominación usada por Aurora Pérez de retablo-tabernáculo es la que encaja más con su tipología. En esta obra, Sunyer deja atrás los referentes convencionales y se acerca a las experiencias de la arquitectura del alto barroco romano y a las tendencias clasicistas del siglo XVIII.

Los materiales utilizados en su construcción fueron esencialmente tres: madera, jaspe y alabastro. La madera conformaba la estructura fundamental y las tallas principales de Cristo y San Tomás de Aquino, junto con algunos de los motivos ornamentales. El jaspe, en cambio, se utilizaba en las columnas, hoy en día desaparecidas, y, finalmente, el alabastro se usó en las figuras de los ángeles y Suma Sacerdotes. Las dos figuras conservadas en el Museo representan los Suma Sacerdotes judíos Aaron y Melquisedec. Ambos están representados con rostros expresivos, largos cabellos y barbas y túnicas con pliegues elaborados que les doten de gran realismo y dinamismo. Melquisedec lleva una jarra de vino y tres panes, símbolos con los cuales frecuentemente es representados. Melquisedec era un rey sacerdote que bendición a Abraham con una ofrenda de pan y vino. Esta escena hace referencia al sacrificio de Jesucristo, por la cual cosa Melquisedec ha sido visto como prefiguración de Cristo. Aaron, en cambio, era el hermano de Moises, escogido Suma Sacerdote por Diós, pero también fue uno de los hebreos que participó en la creación del becerro de oro. Él, para reconciliar su pueblo con Diós, debía hacer ofrendas de becerros, carneros y corderos de forma periódica. Así, se le representa llevando un cordero que está sacrificando, la sangre del cual cae a la copa que aguanta con la otra mano. Esta imagen del cordero no solo hace referencia a los sacrificios temporales de Aaron para mantener el equilibrio, sino que también es un símbolo de Jesús. Así, ambos sacerdotes y también los ángeles que acompañan a Jesús llevan símbolos que hacen referencia a la eucaristía y, como tal, al sacrificio de Jesús.

Escultura de alabastro de un àngel con la corona de espinas (Fondo del Museu de la Seu de Manresa)

BIBLIOGRAFÍA

Bosch i Ballbona Joan (1986). Els Tallers d’Escultura al Bages del Segle XVII. Caixa d’Estalvis de Manresa.

Holgado García, Illán. i Nadal Tenllado, Anna (2025). L’art de l’Època del Barroc a la Seu de Manresa. Zenobita edicions.

Bosch i Ballbona, Joan (2006). L’art del retaule: els recursos inventius.Bassegoda Hugas, Bonaventura et al. (ed) L’Època del Barroc i els Bonifàs. Universitat de Barcelona.

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