Retablo del Rosario de la Iglesia de Sant Pere Màrtir

En el siglo XVII, Cataluña quedaba lejos de los centros de poder, principales promotores del arte barroco. En nuestra casa, los clientes solían ser las órdenes religiosas y, sobre todo, las parroquias o las cofradías. A raíz de la Batalla de Lepanto (1571), en Cataluña se popularizó la devoción a la Virgen del Rosario y se multiplicaron los encargos para ampliar y embellecer capillas bajo esta advocación. Esta demanda creciente hizo de Manresa un importante centro de producción artística.

Familias de escultores, como los Grau, los Generes, los Sunyer o los Padró se establecen en Manresa y, desde aquí, trabajan realizando encargos por toda Cataluña entre los siglos XVII y XVIII. Algunas de sus obras les sitúan entre los artistas catalanes más reputados de su época.

Este mes damos a conocer el retablo del Rosario de la iglesia de San Pedro Mártir, uno de los conjuntos más relevantes del fondo del Museo de Manresa, realizado por uno de los escultores más reconocidos del siglo XVII, Joan Grau (1608-1685). Grau nació en Constantí (Alt Camp) y se instaló en Manresa alrededor del 1620. Trabajó en un gran número de retablos en el Bages y en las comarcas de su entorno como el Solsonès o la Sagarra. Su estilo, contenido y de regusto aún plateresco, es el más representativo de este primer período del barroco manresano. En la etapa final su trayectoria asume obras más ambiciosas hechas con piedra y alabastro, como el retablo de la Cueva de San Ignacio, en Manresa, o los trabajos en el Monasterio de Poblet, donde hace la cripta y diversos sepulcros. De este conjunto en el Museo del Barroco se puede observar la fina talla de un Atlante procedente de los altares relicarios de Poblet. En este segundo periodo Joan Grau trabaja con su hijo Francesc, que acabó siendo uno de los escultores catalanes más vigorosos y creativos del último tercio del siglo XVII.

El año 1642 la cofradía del Rosario de la iglesia de San Pedro Mártir de Manresa encarga la realización de un retablo para embellecer la nueva capilla del Rosario al mejor escultor manresano del momento, Joan Grau. Deseaban una gran obra que manifestara de manera suntuosa la pujanza de la cofradía y el entusiasmo devoto de los fieles. No sabemos el año de la construcción de la capilla, pero sí que en el año 1644 ya se colocaba el nuevo retablo. Cabe pensar que la Cofradía de la Virgen del Rosario recibía muchas limosnas, a raíz del reavivamiento del culto a esta virgen.

El mueble, que se adaptaba a la curva del muro de cierre de la capilla, estaba formado por cinco calles – la central, destacada por el enmarque con dobles columnas y una mayor anchura- y, de bajo arriba, pedestal, predela y tres pisos a través de los cuales se distribuían los episodios en alto relieve. La obra narraba los quince misterios de la Virgen del Rosario. La narración se estructuraba en orden sucesivo y ascensional y presentaba una ordenación de las escenas del ciclo del Rosario especialmente afortunada, ya que armonizaba de manera progresiva los quince misterios. En los plafones encontramos los misterios gozosos y gloriosos y en la predela los misterios dolorosos que culminan con el Calvario en la parte superior. En el primer piso del cuerpo central se abría una gran hornacina que rompía con el diseño reticular para alojar la imagen de la Virgen del Rosario, donada por los dominicos barcelonenses el año 1631.

El retablo del Rosario de la Iglesia de San Pedro Mártir es la obra más paradigmática de Joan Grau. Una obra de madurez donde demuestra un gran dominio del alto relieve y las figuraciones que además, sirvió de modelo para muchos otros retablos que los escultores manresanos realizaron a mediados del siglo XVII.

Otro de los aspectos más interesantes del retablo es su acabado final gracias al trabajo del estofado y dorado realizado por los doradores Gabriel Adrià y Magí Torrabruna. Merece la pena pararse a contemplar los detalles que embellecen la escena de la Natividad, con un trabajo de la policromía y dorado que destaca sobre el resto de escenas. Decoran las vestiduras de los personajes figuras mitológicas y angélicas que comparten protagonismo con animales y motivos vegetales y florales que embellecen las telas y los fondos de la escena.

El retablo del Rosario se mantuvo en su ubicación original hasta el año 1936. En el marco de la revuelta que hubo después de la sublevación militar contra la república, iglesias y otros elementos de arte religioso fueron objeto de ataques y destrucciones. Así se derribó completamente la iglesia de San Pedro Mártir (ubicada en la actual plaza Sant Domènec), junto con otros templos de la ciudad. Algunos elementos de su mobiliario interior, como el retablo del Rosario, se salvaron al ser desmontados y trasladados a un depósito temporal de bienes artísticos que se ubicó en la Cueva de San Ignacio. Allí, durante los años de la Guerra Civil, se reunieron objetos de arte procedentes de la ciudad pero también de otros lugares de la comarca. Desde 1940 el retablo del Rosario se integra en el fondo del Museo de Manresa y a lo largo de los años el conjunto siempre ha tenido un lugar destacado en las salas de exposición.

Ahora, con la creación del nuevo Museu del Barroc y la nueva distribución museográfica, se exponen por primera vez veinticinco piezas de este retablo, completamente restaurado. Una obra capital que a pesar de las vicisitudes que ha pasado se ha podido conservar casi en su totalidad, y permite hacernos una idea de la magnitud de estos grandes retablos, escasos en el país a causa de distintas oleadas de destrucción. Por dimensiones en altura, no era posible exponerlo montado, pero la distribución de las piezas favorece poder contemplar los compartimentos de forma individual y captar la riqueza ornamental y sugestión de las composiciones rigurosas y severas, manteniendo la visión de conjunto de la obra.

Comparte:

Buscar

Per si t'ho has perdut

El Museu del Barroc de Catalunya està englobat dins l’espai del Museu de Manresa. Accedeix a la seva web des d’aquí:

Plaça de Sant Ignasi 14-16, 08241 Manresa — Barcelona

+34 938 741 155

El Museu del Barroc de Catalunya està englobat dins l’espai del Museu de Manresa. Accedeix a la seva web des d’aquí:

Buscar

Per si t'ho has perdut

Plaça de Sant Ignasi 14-16
08241 Manresa — Barcelona

+34 938 741 155

Buscar

Por si te lo has perdido

El Museu del Barroc de Catalunya está englobado en el espacio del Museu de Manresa. Accede a su web desde aquí:

Plaça de Sant Ignasi 14-16, 08241 Manresa — Barcelona

+34 938 741 155

El Museu del Barroc de Catalunya está englobado en el espacio del Museu de Manresa. Accede a su web desde aquí:

Buscar

Por si te lo has perdido

Plaça de Sant Ignasi 14-16
08241 Manresa — Barcelona

+34 938 741 155